Y con Gauss ya tenemos 33 ‘piezas’

—¡Jaque mate! —dijo Sal —¡He ganado! ¡He ganado!

—Ni hablar, he ganado yo —añadió Ven sin inmutarse.

—Pero, ¿qué dices? —protestó Sal extrañado —¿Cómo que has ganado tú? ¡Si me he comido tu Rey!

—Ya… —aceptó el pequeño —Pero mi Rey llevaba una bomba terrible en la barriga y el que se lo come, muere.

—¡¡Qué morro tienes, Ven!! ¡¡No pienso jugar nunca más contigo!! ¡¡He ganado yo y lo sabes!! No sé de qué te ríes…

—¿Qué pasa aquí? —Mati acababa de entrar en el salón —Nunca vi a unos jugadores de ajedrez tan exaltados…

—Ven es un tramposo —respondió Sal rápidamente —No pienso jugar nunca más con él.

Ven seguía sonriendo tras su dudosa victoria.

—Hola, Mati —dijo Ven —¿Quieres jugar una partida de ajedrez conmigo?

—Solo si me prometes que no usarás bombas —contestó ella —Ya sabéis que a los matemáticos nos gusta mucho el ajedrez, está lleno de matemáticas.

—¿El ajedrez? —preguntó Sal aún alterado.

—Sí, el ajedrez —confirmó la pelirroja —Para empezar el sistema que se usa en la actualidad para indicar la secuencia de los movimientos en una partida, usa la notación algebraica.

—¿Y eso qué es, Mati? —quiso saber el gafotas.

—Algo parecido a lo que os conté de las “coordenadas cartesianas“:http://blogs.20minutos.es/mati-una-profesora-muy-particular/2012/03/28/descartes-y-los-barquitos/ —dijo Mati —aquel día que jugábais a los barquitos. Cada casilla del ajedrez se identifica usando dos caracteres, como dos coordenadas, una indica la fila y otra la columna. Para ello, etiquetamos las filas con números y las columnas con letras. A ver, ¿en qué casilla está la dama en esta figura?

—En la e6 —dijo Ven rápidamente.

—Efectivamente, cielo —dijo Mati —Pero además de servir para identificar cada casilla del tablero, también se usa esta notación para describir los movimientos.

—¿Cómo, Mati? —preguntó el gafotas.

—Os lo cuento —siguió ella —A cada pieza, excepto a los peones, se le asigna una etiqueta: R al rey, D a la dama, T a la torre, A al alfil y C al caballo.

—Los alfiles son los elefantes, ¿verdad, Mati? —interrumpió el pequeño.

—Eso es, Ven —corroboró ella —Alfil proviene del persa y significa elefante, sí, señor. De hecho, en el chaturanga, el juego que originó el ajedrez y del que “os hablé otro día“:http://pequenoldn.librodenotas.com/matiaventuras/1275/-gauss-cumple-14-anos, el alfil se representaba con elefantes.

—Mola… —murmuró Ven.

—Pues bien, chicos —continuó Mati —Si queremos indicar un movimiento en una partida de ajedrez, con esta notación, lo hacemos indicando primero la letra que representa a la pieza, seguida de las coordenadas de la casilla a la que la vamos a mover. Por ejemplo, ¿sabéis cómo se llama esta jugada?

—¿La dama era D, no, Mati? —preguntó Ven.

—Sí —confirmó ella.

Dc4 —dijo Sal —porque la dama se va a mover a la casilla c4, ¿no?

—Eso es, Sal —dijo ella —Muy bien.

—Yo también lo sabía… —murmuró el pequeño.

—Bueno, bueno —siguió Mati con voz misteriosa —creo que esto es muy fácil para estos chicos, creo que tendremos que complicar un poco el asunto… ¿Qué tal si jugamos con dos tableros?

—¿¿Con dos tableros?? —preguntaron los dos niños a la vez.

—Sí, con dos tableros —confirmó ella —El “ajedrez de Alicia“:http://es.wikipedia.org/wiki/Ajedrez_de_Alicia .

—¿Quién es Alicia, Mati? —preguntó el gafotas.

—Alicia es el personaje de una novela de un escritor muy famoso, “Lewis Carroll“:http://blogs.20minutos.es/mati-una-profesora-muy-particular/2012/04/09/matematicas-y-maravillas/ —les contó —que además, era matemático: Alicia en el pais de las maravillas

—Ah, bueno, Mati —protestó Ven —Esa historia la conoce todo el mundo…

—¿El autor de Alicia era matemático? —preguntó el gafotas.

—Efectivamente, Sal —respondió ella.

—¿Y cómo es el ajedrez de Alicia? —preguntó Ven.

—Es como el ajedrez que jugáis vosotros —le respondió ella —pero se juega con dos tableros, como si uno se reflejara en el otro. Está inspirado en la segunda parte de Alicia en el país de las maravillas, en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.

—¿Y cómo se juega? —preguntó Sal.

—Cada vez que una pieza se mueve —dijo Mati —pasa a través del espejo, es decir, cambia de tablero, a la posición correspondiente.

—No entiendo… —protestó Ven.

—Tú piensas un movimiento válido para la pieza que quieres mover en el tablero en el que está dicha pieza —continuó Mati —miras las coordenadas de la casilla a la que llegaría tras el movimiento y la llevas a la casilla con las mismas coordenadas del otro tablero. Por ejemplo, si en la primera jugada, las blancas hacen d4 y las negras Cc6, nos quedaría así.

—Qué chulo… —dijo Sal

— Si ahora las blancas hacen Af4 y las negras vuelven a mover al caballo en Ce5, nos queda esto. El caballo volvería al tablero inicial.

—Es un poco lío… —volvió a protestar el pequeño.

—Puede que tengas razón —aceptó la gafotas —Pero si queréis, os puedo proponer algunos acertijos en un único tablero.

—¡Vale! —dijeron a la vez.

—Primer acertijo: —anunció Mati —¿Cuál es el número máximo de piezas iguales se pueden colocar en el tablero de forma que no se amenacen entre ellas?

—Depende de la pieza, ¿no, Mati? —dijo Sal.

—Evidentemente —afirmó ella—Podéis pensarlo con las torres, que es muy fácil.

Sal y Ven se quedaron pensativos mirando al tablero…

—Como mucho 8, ¿no, Mati? —preguntó el gafotas.

—Eso es, Sal —respondió ésta.

—¿Por qué? —intervino el pequeño.

—Porque no puede haber dos torres en la misma fila —siguió diciendo Sal —se amenazarían.

—¡Toma, claro! —exclamó Ven.

—A ver… —siguió Sal —Si ponemos una torre en una esquina, en su fila y en su columna no puede haber otra…

—Pon otra aquí, pegada, en la diagonal —le propuso Ven —Y tacha la fila y la columna de esta segunda torre.

—Ya está, Ven —dijo Sal de pronto —Si seguimos haciendo eso, podemos poner las 8 torres en la diagonal

—¡Toma, toma, toma! ¡Cómo mola! —Ven se abrazó a su hermano.

—¡Muy bien, chicos! —los felicitó Mati —¿Y si son damas?

Los niños volvieron a quedarse pensativos, pero satisfechos.

—Otra vez, como máximo 8, Mati —dijo Sal —Porque no podemos poner 2 damas en la misma fila o en la misma columna

—¡Ajá! —dijo ella —¿ Y se pueden poner 8?

—Pero ahora no vale ponerlas en la diagonal… —se quejó Ven.

Los niños estuvieron mucho rato mirando al tablero, Gauss también.

—Bueno, en realidad —intervino Mati —Éste es bastante más difícil, no os preocupéis. Existe un “algoritmo para encontrar las soluciones“:http://es.wikipedia.org/wiki/Problema_de_las_ocho_reinas. Os enseño una, ¿vale?

—¡Toma! —dijo Ven.

—¿Las soluciones, Mati? —preguntó Sal —¿Hay más de una?

—Sí, Sal, hay 92 soluciones —contestó ella.

—¡Tooooooomaaaaaaaaa! —exclamó el pequeño.

—Venga, os propongo otro reto en el tablero, ¿queréis?

—¡¡¡Bien!!! —dijeron los dos a la vez?

—¿Cuańtas piezas del mismo tipo hacen falta para que en cada casilla del tablero o bien haya una ficha de ese tipo o bien está amenazada por una de ellas?

—Y yo qué sé… —contestó inmediatamente Ven.

—Piénsalo, Ven —le retó ella —Piénsalo con torres.

El pequeño arrugó la cara mucho mirando el tablero y al cabo de unos segundos gritó:

—¡Ocho! ¡Ocho! ¡Una en cada columna!

—¡¡Muy bien, Ven!! —dijo su hermano muy contento.

—¿Y si lo pensáis con reyes?

Los dos hermanos se pusieron manos a la obra, bajo la atenta mirada de Gauss.

—Si ponemos uno aquí…

—Muy bien, Sal, y ahora otro aquí…

—No, Ven, ahí no —dijo el gafotas —que estás desaprovechando casillas, mejor aquí

Al cabo de un rato, los dos hermanos exclamaron a la vez

—¡¡Nueve!!

—¿Y con alfiles? —les preguntó.

Sólo transcurrieron unos minutos hasta que Sal y Ven gritaron a la vez:

—¡¡Ocho!!

—¡¡Cuatro negros y cuatro blancos!! —puntualizó el más pequeño.

—Pero bueno… —Mati estaba alucinando —¿Y con damas?

Ahora sí nuestros amigos estuvieron mucho rato pensando, Gauss también, pero acabaron rindiéndose.

—No nos sale, Mati…

—Bueno, éste es bastante complicado, quizás. La respuesta es que se necesitan 5 reinas para conseguirlo. Otro día os cuento por qué, hoy sólo os enseño la solución.

—¿Y cómo sabes que ésa es la mejor solución? —preguntó Sal.

—Digamos que tiene que ver un poco con Teoría de Grafos… Otro día os lo cuento. Y os contaré más pasatiempos sobre el tablero…

—Cómo mola, Mati —reconoció Ven con los ojos de par en par —Me encanta el ajedrez, ¡ahora más!

—Para que veáis —respondió Mati —cuántas cosas divertidas se pueden hacer con un tablero y 32 piezas. Por cierto, hablando de piezas, ¿dónde se ha metido Gauss?

FIN

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En el tablero de ajedrez, el cuadro blanco (escaque), ¿No tiene que quedar a la derecha del jugador?
Si lo pones a la izquierda varían muchísimo las jugadas.

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